Los parámetros clínicos son relevantes a la hora de la definición pronóstica y son útiles para la selección inicial de un tratamiento. Constituyen una primera aproximación a la agresividad de la enfermedad del paciente en la consulta a la espera de los resultados paraclínicos. Sin embargo, dado que muchos no son modificables, tienen una validez limitada como biomarcadores en la esclerosis múltiple a la hora de evaluar la respuesta a los tratamientos.
Dentro de los factores modificables, los brotes durante los primeros años de la enfermedad, y la adquisición de discapacidad precoz son los que tienen un mayor poder predictivo.
En el futuro, la introducción de nuevos elementos de valoración como los PROs, o las nuevas tecnologías como los wearables podría aumentar su utilidad, permitiendo una mayor sensibilidad al cambio y por lo tanto una detección más precoz de los eventos subclínicos.