LECCIÓN

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MÓDULO

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Biomarcadores en esclerosis múltiple: Laboratorio

Dr. Francisco Carlos Pérez Miralles

Unidad de Neuroinmunología (Centros, Servicios y Unidades de Referencia –CSUR–), Servicio de Neurología, Hospital Universitari i Politècnic La Fe, Valencia

Conclusiones

  • La inmunopatogenia de la enfermedad es muy compleja: existe un fenómeno inflamatorio inicial dependiente de célula B y T, pero en el que pronto se establece una cronificación del proceso, dependiente de la microglía y la formación de folículos meníngeos ectópicos. El conocimiento de la patogenia ha permitido diferenciar nuevas entidades separadas de la EM, como la NMO y la MOGad.
  • Con todo, existe una gran necesidad de nuevos biomarcadores de diagnóstico, pronóstico y respuesta al tratamiento en pacientes con EM. Por el momento, las BOC-IgG son los marcadores diagnósticos más fiables y los únicos con un consenso amplio de uso para el diagnóstico de la enfermedad. A pesar del gran número de estudios y de biomarcadores candidatos, muy pocos alcanzan una validación interna y externa suficiente para ser reconocidos y muchos menos son aplicables en la práctica clínica.
  • Al menos en nuestro medio, se considera a las BOC-IgM, en especial las lipidoespecíficas, como un biomarcador pronóstico de EM ya de aplicación en la práctica clínica habitual. Las NfL son buenos indicadores de presencia de actividad inflamatoria aguda, pero no parecen diferenciar el pronóstico de los pacientes. A este respecto, la quitinasa 3-like-1 parece guardar una mejor relación con el fenotipo de la enfermedad, pero tiene el inconveniente de ser solamente fiable (al menos por las evidencias actuales) en LCR.
  • Aunque su desarrollo es lento y en general adolecen de una falta de correlación clínica individual, el futuro de los biomarcadores en EM es prometedor.