LECCIÓN

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MÓDULO

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Paradigmas experimentales y biomarcadores emergentes en esclerosis múltiple: qué y cómo hemos avanzado en la obtención de nuevos fármacos
Dr. Carlos Matute

Laboratory of Neurobiology, Achucarro Basque Center for Neuroscience, Universidad del País Vasco/Euskal Herriko Unibertsitatea (UPV-EHU), Centro de Investigación Biomédica en Red Enfermedades Neurodegenerativas (CIBERNED), Leioa, Bizkaia

Conclusiones

La EM es una enfermedad muy heterogénea en cuanto al curso clínico, al diagnóstico y a la respuesta al tratamiento. Hay una necesidad urgente de buscar biomarcadores de fluidos corporales simples y confiables que ayuden al diagnóstico y la predicción del pronóstico clínico y del tratamiento. Los biomarcadores tradicionales de la EM todavía tienen un valor clínico limitado, con excepción de las bandas oligoclonales. Por tanto, hay un interés creciente en nuevas moléculas con valor diagnóstico y/o pronóstico.

El marcador estrella (gold standard) de la EM son los niveles de NfL, cuya fiabilidad está limitada para evaluar la recaída o la progresión de la enfermedad Benkert P, Meier S, Schaedelin S, Manouchehrinia A, Yaldizli Ö, Maceski A, et al.; NfL Reference Database in the Swiss Multiple Sclerosis Cohort Study Group. Serum neurofilament light chain for individual prognostication of disease activity in people with multiple sclerosis: a retrospective modelling and validation study. Lancet Neurol. 2022 Mar;21(3):246-57. [Pubmed][15]         . Sin embargo, no es un marcador específico de la EM, pues sus valores aumentan en los traumatismos craneoencefálicos leves, con las infecciones y en otras enfermedades neurológicas o comorbilidades. Además, no es obvio cómo valorar el impacto de otras variables de confusión, como la edad, el índice de masa corporal y el volumen de sangre. Por otra parte, la inflamación y las lesiones activas de los pacientes cursan con un pico repentino en sus niveles de NfL. Por lo tanto, los aumentos en los niveles de NfL pueden ser más indicativos de neuroinflamación que de neurodegeneración en la EM.

Algo parecido ocurre con los otros biomarcadores señalados para el daño axonal y neuronal, la disfunción glial y la desmielinización. Por lo tanto, será necesaria una combinación de diversos biomarcadores de distinta índole, así como tratamiento bioinformático, para desarrollar paneles de estos, que sirvan como herramientas útiles para predecir la recaída y la progresión de la EM.

Las tecnologías ómicas (proteómica, metabolómica, sc-RNA seq, véanse ejemplos en la Tabla 4) pueden contribuir en los próximos años al descubrimiento de nuevos biomarcadores y dianas terapéuticas para la progresión de la EM. En particular, los microARN y las vesículas extracelulares tienen gran potencial como biomarcadores. Los primeros representan un mecanismo importante en el control de la expresión génica en la patofisiología de la EM, mientras que los segundos ofrecen perspectivas novedosas en la transferencia de cargo diverso a larga distancia, incluido el contenido de la mielina.