La detección de biomarcadores proteicos en fluidos biológicos como la sangre representa una importante herramienta diagnóstica y terapéutica. El desarrollo de la tecnología SIMOA, una forma digital de ELISA, ha permitido la detección de biomarcadores proteicos relevantes en la investigación y en la clínica a niveles ultrasensibles, alcanzando el rango de femtomolar.
Con la tecnología SIMOA, la molécula proteica de interés viene capturada por un anticuerpo específico conjugado a microesferas y posteriormente marcada con una enzima. Cada microesfera viene aislada y sellada en arrays de micropocillos con un volumen de femtolitros en presencia del sustrato de la enzima. El producto fluorescente generado por una sola enzima puede ser detectado.
La tecnología SIMOA combina la detección digital con la analógica, dependiendo de la concentración de la proteína de interés en la muestra de partida.
La tecnología SIMOA está integrada en un equipamiento completamente automatizado, el HD-X, que reduce al mínimo la intervención por parte del usuario, aumentando la eficiencia y disminuyendo la variabilidad del inmunoensayo.
La ultrasensibilidad proporcionada por la técnica SIMOA ha permitido trasladar el estudio de los biomarcadores de enfermedades neurodegenerativas desde el cerebro al LCR y a la sangre, donde se encuentran en concentraciones notablemente más bajas y cuyos análisis habían sido hasta ahora dificultados por las limitaciones de detección de los inmunoensayos convencionales.
El estudio del biomarcador de daño axonal NfL en sangre a través de la tecnología SIMOA ha permitido recientemente establecer rangos de referencia para el seguimiento de pacientes de esclerosis múltiple.