LECCIÓN

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MÓDULO

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Biomarcadores en la esclerosis lateral amiotrófica: clínica
Dr. Carlos Pablo de Fuenmayor Fernández de la Hoz

Unidad de Enfermedades Neuromusculares, Servicio de Neurología, Hospital Universitario 12 de Octubre, Madrid

3. Biomarcadores clínicos en la esclerosis lateral amiotrófica

A continuación, se detallan los principales biomarcadores clínicos más ampliamente aceptados y utilizados en la práctica clínica y/o en ensayos clínicos.

3.1. Functional Rating Score for Amyotrophic Lateral Sclerosis-Revised

La escala ALSFRS-R es ampliamente empleada para monitorizar la progresión de la enfermedad en la ELA. Evalúa 12 ítems en 4 dominios funcionales (bulbar, motricidad fina, motricidad gruesa y respiratoria). Se puntúa entre 0 y 4 puntos cada uno de los ítems, siendo 0 la puntuación mínima teórica de la escala y 48 la puntuación máxima. La tasa de disminución en las puntuaciones de ALSFRS-R es un importante predictor de supervivencia y pronóstico de la enfermedad. Sus principales limitaciones son que es poco sensible a pequeños cambios en la progresión de la enfermedad y que no incorpora la duración de los síntomas, un factor pronóstico adverso independiente.

3.2. Tasa de progresión de la enfermedad (ΔFS)

La ΔFS se calcula mediante la siguiente fórmula:

ΔFS = (48 − puntuación en la escala ALSFRS-R) / duración de los síntomas (meses).

La ΔFS es un predictor de supervivencia en la ELA. La ΔFS en la evaluación inicial se correlaciona significativamente con una mayor tasa de deterioro funcional y con mayor debilidad muscular durante el seguimiento.

3.3. Índice de masa corporal

El IMC –peso (kg) / [estatura (m)]2– es un biomarcador pronóstico en la ELA. Un IMC < 25 se asocia con mayor tasa de progresión de la enfermedad y con una menor supervivencia. Los mecanismos por los que se produce una asociación entre bajo IMC y menor supervivencia son probablemente multifactoriales (mayor gasto metabólico de energía, mayor atrofia neurógena, menor ingesta calórica asociada a sintomatología bulbar).

3.4. Fuerza de las extremidades

La fuerza de la musculatura de las extremidades puede cuantificarse con la escala MMT (Manual Muscle Testing), que es la media de la fuerza muscular medida mediante la escala MRC (Medical Research Council) en distintos grupos musculares. La fuerza muscular se puede medir mediante dinamometría de mano/empuñadura o con la medición de la contracción isométrica voluntaria máxima, que tienen varias ventajas con respecto a la escala MMT: correlación lineal con la fuerza muscular y mayor sensibilidad para detectar debilidad leve (puntuación entre 4 y 5 en la escala MRC).

3.5. Pruebas de función respiratoria

La capacidad vital forzada (CVF) en sedestación y la capacidad vital lenta son las pruebas de función respiratoria más utilizadas en la práctica clínica y en los ensayos clínicos. Sus valores en la valoración inicial se correlacionan con la tasa de progresión de la enfermedad. No obstante, pueden ser en ocasiones insuficientemente sensibles en pacientes con debilidad leve-moderada de la musculatura respiratoria o en pacientes con debilidad de la musculatura bulbar o facial. Para superar estas posibles limitaciones, se utilizan otras pruebas como la CVF en decúbito y la presión inspiratoria inhalada (SNIP).