En niños, la sospecha clínica debe aparecer cuando nos encontramos un paciente encefalopático con signos neurológicos anormales, particularmente si el inicio ocurre dentro de las 2 semanas posteriores a una infección viral. En adultos, el diagnóstico de ADEM debe considerarse en pacientes con encefalopatía aguda inexplicable y signos y síntomas neurológicos multifocales.
En niños especialmente, pueden aparecer lesiones en la sustancia gris, como en el tálamo y los ganglios basales. Estas lesiones suelen ser simétricas. Por el contrario, las lesiones supratentoriales suelen ser asimétricas (Figura 1).
fluid attenuated inversion recovery
La punción lumbar para el análisis del LCR en caso de sospecha de ADEM es importante principalmente para descartar una infección. El análisis del LCR debe incluir recuentos celulares, proteínas, glucosa, cultivos y estudios víricos (por ejemplo, gripe, virus de Epstein-Barr, herpes, varicela, micoplasma, citomegalovirus y rubeola).
También es importante la evaluación cualitativa del LCR y del suero en busca de bandas oligoclonales (BOC) de inmunoglobulina G (IgG).
Aunque el LCR puede ser normal en la ADEM, es frecuente que haya indicios de inflamación, como pleocitosis en el LCR y/o aumento de la proteinorraquia. En los pacientes con LHA, el LCR suele mostrar tanto glóbulos blancos como rojos, con una mayor concentración de proteínas.
Una minoría de niños con ADEM (entre el 0 y el 20%) presenta BOC en el LCR debido a la síntesis intratecal de clases limitadas de inmunoglobulinas que se representan como bandas discretas en el gel de agarosa; estas BOC son un hallazgo inespecífico que se asocia con mayor frecuencia a la EM.
La determinación del autoanticuerpo IgG contra la glicoproteína de mielina y oligodendrocitos (MOG) y el autoanticuerpo sérico IgG contra la acuaporina 4 (AQP4) está indicada en los pacientes con sospecha de ADEM.
Se podría valorar en casos específicos la necesidad de una biopsia cerebral. Las lesiones desmielinizantes tumefactas de gran tamaño con efecto de masa suelen suscitar preocupación por la malignidad. En ausencia de resultados diagnósticos de otros estudios menos invasivos, incluyendo el análisis de suero para anticuerpos asociados con trastornos del espectro de la neuromielitis óptica (NMOSD) y desmielinización asociada a anticuerpos MOG, la biopsia de una lesión activa seleccionada es razonable para establecer un diagnóstico y dirigir la terapia.
No existen biomarcadores específicos ni pruebas de confirmación para establecer el diagnóstico de ADEM. El diagnóstico se basa en las características clínicas y radiológicas.
Para confirmar el diagnóstico de ADEM suele ser necesario un seguimiento clínico a largo plazo y la obtención de imágenes secuenciales mediante RM. El desarrollo de recaídas con nuevas lesiones en la RM no es compatible con un diagnóstico de ADEM monofásico y sugiere que el diagnóstico correcto es ADEM multifásica, enfermedad asociada a anticuerpos MOG, NMOSD o EM, según las características clínicas y de imagen.
Los criterios diagnósticos para la ADEM en niños fueron propuestos por el Grupo Internacional de Estudio de la Esclerosis Múltiple Pediátrica en 2007 y actualizados en 2012 (Tabla 1).