1 Unidad de Esclerosis Múltiple y Neuroinmunología. Departamento de Neurociencias. Hospital Universitario Germans Trias i Pujol. Badalona, Barcelona; 2 Instituto de Diagnóstico por la Imagen (IDI). Hospital Universitario Germans Trias i Pujol. Badalona, Barcelona
Las variantes tumefactivas y agresivas de la esclerosis múltiple (EM) son la consecuencia de la aparición de una o varias lesiones desmielinizantes tumefactivas (LDT) en el sistema nervioso central (SNC). Es por ello que, antes de exponer los diferentes fenotipos de estas variantes, se hace necesario explicar qué entendemos por una LDT y cómo abordarla.
Enfrentarse a una persona con una lesión tumefactiva cerebral en la resonancia magnética (RM) es siempre un desafío y el deseo de realizar un rápido diagnóstico nos lleva en ocasiones hacer intervenciones innecesarias que provocan morbilidad y retrasan el tratamiento adecuado. El primer reto es el de alcanzar la certeza de que la lesión tumefactiva es de naturaleza desmielinizante y que no se trata de un tumor primario (linfoma, glioma/glioblastoma), secundario (metástasis) o un absceso cerebral.
Existe un amplio consenso en considerar que las LDT son lesiones mayores de 2,0 cm de diámetro, tienen efecto masa, edema perilesional, realce anular con gadolinio en las secuencias potenciadas en T1 de la RM y pueden no parecer desmielinizantes, dado que radiológicamente simulan un tumor o una infección. Reciben también el nombre de pseudotumorales en alusión a su comportamiento clínico-radiológico más propio de las masas cerebrales. Conviene matizar que la placa desmielinizante en sí puede ser inferior a 2 cm y no por eso dejar de ser tumefactiva si cumple el resto de las características descritas (Figura 1).
Puede ser aguda o subaguda, y los síntomas dependerán de la zona o las zonas afectadas y del tamaño lesional. De esta forma, un paciente con una o varias LDT puede presentar dolor de cabeza, anomalías cognitivas, confusión mental, trastorno del lenguaje, alteraciones del comportamiento, alteraciones visuales, hemiparesia, trastorno de la marcha, crisis epilépticas, encefalopatía o síntomas de hipertensión intracraneal, entre otros.
Para hacer el diagnóstico de una LDT es necesario contar con imágenes de alta calidad y secuencias adecuadas, y con radiólogos experimentados que las interpreten, así como con una buena anamnesis clínica.
Algunas características radiológicas pueden ayudar a decantarse por una LDT en vez de por un absceso o tumor. Así, las LDT se localizan con mayor frecuencia en los lóbulos frontales y parietales –si bien pueden aparecer en cualquier parte del SNC, incluida la médula– y el edema que provoca la lesión o su efecto de masa es escaso para el volumen de esta ; aunque se puede encontrar cualquier tipo de realce (anillos cerrados, difusos, homogéneos, punteados o concéntricos), el realce de contraste en anillo abierto con el borde abierto dirigido hacia la corteza o los ganglios basales es altamente sugestivo de desmielinización, con una especificidad del 84-94% . Es también propio de las LDT la presencia de un borde hipointenso en las secuencias potenciadas en T2 que a menudo se corresponde con el área del realce en anillo y con restricción periférica en las secuencias de difusión, y la presencia de realce venular (Figura 2). En las secuencias de difusión (DWI) por RM las LDT suelen mostrar restricción de la difusión periférica; de mostrarla central, será inferior a la del absceso, lo que ayuda a distinguirlas (Figura 2), pero no es útil para hacer la distinción con una neoplasia . Inusualmente para lo que es una desmielinización, una LDT puede afectar cortical.
Las imágenes de perfusión en la RM o técnicas como la espectroscopia todavía no se han definido bien y pueden no ser concluyentes. En la perfusión, las LDT suelen mostrar valores de volumen cerebral sanguíneo claramente inferiores a los de los tumores gliales y ligeramente inferiores a los de los linfomas . En el estudio espectroscópico, la presencia de ratios de intensidad de resonancia mlns/NAA en el TE corto < 0,9 y Cho/NAA en el TE largo < 1,9 descartarían patología tumoral. En ocasiones, además de tener ratios bajas puede que exista una elevación de los picos de glutamato/glutamina, que apoyan aún más el diagnóstico de LDT, que son muy difíciles de diferenciar de las neoplasias solo por los hallazgos de imagen (Figura 2).
Conviene buscar también la presencia de otras lesiones típicas de EM, incluyendo para ello una RM medular, para identificar lesiones asintomáticas que puedan apuntar hacia la etiología desmielinizante.