1 Unidad de Esclerosis Múltiple y Neuroinmunología. Departamento de Neurociencias. Hospital Universitario Germans Trias i Pujol. Badalona, Barcelona; 2 Instituto de Diagnóstico por la Imagen (IDI). Hospital Universitario Germans Trias i Pujol. Badalona, Barcelona
et al.
Como se ha visto anteriormente, los síntomas de una LDT no son los prototípicos de una EM, lo que, unido a las características de la RM que tampoco lo son, provoca mucha incertidumbre, de forma que si el paciente no esta diagnosticado de EM, la EM puede no ser el primer diagnóstico a poner en la tabla de diagnóstico diferencial, o incluso estando diagnosticado de EM van a caber dudas sobre la naturaleza de la lesión tumefactiva y más si aparece más allá de la sexta década de la vida (Figura 3), dado que se puede tener una EM pero un tumor o una infección también. A pesar de una presentación clínica o radiográfica atípica, lo más frecuente es que los pacientes que se presentan con una LDT acaben desarrollando tarde o temprano una EM convencional y que la LDT represente simplemente una parte de la clínica y el espectro radiográfico heterogéneos de la EM .
Si el paciente con una LDT ya está diagnosticado de EM, deberá iniciar tratamiento si no lo lleva o plantearse un cambio de TME. No hay evidencia de que tras una LDT un fármaco sea mejor que otro. Sí que parece haber acuerdo en que no sea fingolimod, dado el número de casos que han desarrollado LDT bajo este producto.
Se debe tener presente la posibilidad de una LDT cuando se produce un brote grave o atípico de EM poco después del inicio o de la interrupción de fingolimod (Gilenya®) o de natalizumab (Tysabri®) , o después del cambio de natalizumab a fingolimod , o durante y después del tratamiento con alemtuzumab (Lemtrada®) (Figura 4). No disponemos de factores de predicción de este efecto indeseado. Parece razonable evitar estos fármacos en una persona que ha presentado una LDT, dada la existencia de más fármacos, pero no hay clara evidencia.
La neuromielitis óptica (NMO) o los trastornos del espectro de la NMO (TENMO) son un grupo de enfermedades autoinmunes e inflamatorias del SNC, con especial afinidad por los nervios ópticos y el cordón medular. El descubrimiento de los anticuerpos aquaporina-4 (AQP4-ac) ha incrementado el conocimiento de las manifestaciones no opticoespinales de esta patología. Se han descrito casos de LDT en pacientes ya diagnosticados de TENMO, pero también como forma de debut. El inicio de esta entidad en forma de LDT única, sin afectación medular o del nervio óptico, es extremadamente rara pero hay que pensar en ella para pedir unos AQP4-ac que pueden evitar una biopsia cerebral e iniciar el tratamiento de fondo adecuado (Figura 5). Se han descrito casos de pacientes con TENMO que bajo tratamiento con interferón beta han desarrollado una LDT.