MÓDULO

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Lección 16. El paciente “funcional” en el diagnóstico diferencial de la esclerosis múltiple
Carmen Calles Hernández

Unidad de Esclerosis Múltiple. Servicio de Neurología. Hospital Universitario Son Espases. Palma de Mallorca

1. Introducción

La esclerosis múltiple (EM) es una enfermedad que tiene una semiología clínica muy variada (es conocida como “la enfermedad de las mil caras”) y sus múltiples síntomas varían según la localización de las lesiones en el sistema nervioso central (SNC).

Los síntomas que pueden aparecer a lo largo de la evolución de la enfermedad en función de la zona afectada son:

  • Nervio óptico:
  • Pérdida de visión.
  • Hemisferios cerebrales:
  • Alteraciones motoras y sensitivas.
  • Deterioro cognitivo.
  • Déficits corticales focales y epilepsia (raros).
  • Cerebelo y vías cerebelosas:
  • Alteración de la coordinación y del equilibrio.
  • Temblor.
  • Tronco encefálico:
  • Vértigo.
  • Diplopía, oscilopsia.
  • Alteración en la deglución.
  • Trastorno del habla.
  • Médula espinal:
  • Trastornos motores y sensitivos.
  • Rigidez y espasmos dolorosos.
  • Disfunción vesical.
  • Estreñimiento.
  • Disfunción eréctil.
  • Otros:
  • Fatiga.
  • Síntomas paroxísticos.
  • Depresión.

El diagnóstico de la EM es fundamentalmente clínico y en las pruebas complementarias no existen alteraciones patognomónicas de la enfermedad; sin embargo, estas pruebas pueden ser necesarias para la confirmación del diagnóstico.

El objetivo de las pruebas utilizadas es documentar la diseminación de las lesiones en el espacio y el tiempo, confirmar la presencia de inflamación intratecal y excluir condiciones que puedan simular una enfermedad desmielinizante.

Una de las entidades con la que en ocasiones es necesario establecer el diagnóstico diferencial son los trastornos funcionales neurológicos que pueden presentar síntomas similares a los descritos en la EM.

Los trastornos funcionales neurológicos son un problema frecuente en la práctica clínica diaria, ya que representan un 15% de los pacientes atendidos en las consultas de neurología.

El diagnóstico de los trastornos funcionales neurológicos debe basarse en la presencia de signos clínicos positivos de inconsistencia e incongruencia, que caracterizan a los síntomas funcionales, combinada con un conocimiento sólido de la patología neurológica, aunque en ocasiones las pruebas de laboratorio y/o radiológicas van a ser necesarias para excluir una comorbilidad neurológica subyacente.