Biomarcadores en esclerosis múltiple: Neuroimagen
Dra. Sara Eichau Madueño
Unidad de Esclerosis Múltiple, Servicio de Neurología, Hospital Universitario Virgen Macarena, Sevilla
2. El uso de resonancia magnética para el diagnóstico de esclerosis múltiple
2.1. Introducción al diagnóstico y técnicas de detección
2.2. Caracterización de lesiones en la esclerosis múltiple
2.3. Recomendaciones técnicas y protocolos de detección
2.4. Indicación de resonancia magnética en el diagnóstico
3. El uso de la resonancia magnética en el pronóstico de la esclerosis múltiple
6. La medición del volumen cerebral
7. Técnicas avanzadas de resonancia magnética
7.1. Espectroscopia por resonancia magnética
7.2. Secuencias que detectan lesiones corticales: DIR, FLAIR 3D poscontraste
7.3. Secuencias que detectan acúmulo de hierro: T2*, SWAN
7.4. Secuencias por tensor de difusión (DWI)
8. Otras técnicas de neuroimagen
8.1. El uso de la tomografía por emisión de positrones (PET) en esclerosis múltiple
8.2. El uso de la tomografía de coherencia óptica (OCT) en esclerosis múltiple
índice
conclusiones
bibliografía
Lecturas recomendadas
ayuda
La RM es una técnica compleja que muestra las diferentes estructuras según la intensidad de señal dominante en diferentes tejidos (Tabla 1).
Todas las lesiones de EM se muestran, con independencia de su sustrato patológico o fase evolutiva, hiperintensas en las secuencias ponderadas en densidad protónica y T2.
Estas secuencias nos muestran la carga lesional total, ya que se pueden visualizar tanto las lesiones antiguas como las nuevas.
Típicamente, las lesiones de EM son hiperintensas en secuencias ponderadas de densidad protónica y T2. Suelen ser múltiples y de pequeño tamaño (casi siempre menores de 25 mm), aunque en ocasiones son mayores o confluyentes y tienen una morfología nodular, pero también ovoidea, con su eje mayor perpendicular al eje anteroposterior de los hemisferios cerebrales. Esto es debido a la predisposición de las lesiones a situarse alrededor de las vénulas (Figura 1).
Tienden a situarse en la sustancia blanca periventricular, el cuerpo calloso, la sustancia blanca yuxtacortical y a nivel infratentorial, con predominio en los pedúnculos cerebelosos medios, el suelo del IV ventrículo y la protuberancia.
Son frecuentes también las lesiones corticales, pero son difíciles de visualizar con RM inferiores a 3 teslas (T). También son muy frecuentes las lesiones yuxtacorticales, que se consideran un hallazgo específico inicial en la enfermedad.
Las lesiones de EM afectan a las fibras en U, sobre todo en los lóbulos frontales (Figura 1).
Las secuencias T1 podrían considerarse la secuencia con las imágenes más anatómicas, lo que da como resultado imágenes que se parecen más a la apariencia de los tejidos que se ven macroscópicamente. Esta modalidad es muy útil antes y después del contraste para distinguir las lesiones nuevas/activas de las antiguas.
Entre un 10 y un 20% de las lesiones visibles en T2 se identifican en T1 de forma hipointensa. En las placas crónicas esta hiposeñal es permanente por destrucción tisular.
La secuencia T2 FLAIR permite la supresión de la señal hiperintensa del LCR en una secuencia T2, lo que permite una mejor delineación de la lesión. Esta secuencia detecta más claramente las lesiones periventriculares y es la mejor opción para detectar lesiones yuxtacorticales (y en ocasiones corticales).
La atrofia medular es un hallazgo relativamente frecuente en las formas progresivas de la enfermedad. Esta atrofia es más evidente en el segmento cervical y no guarda relación con el volumen lesional en T2 ni cerebral ni medular.
Tabla 2
Sin embargo, los expertos comentan que en los centros donde no se puedan adquirir secuencias FLAIR 3D de suficiente calidad, las secuencias de pulso bidimensionales (2D) de alta calidad (es decir, con un grosor de corte de ≤ 3 mm y sin espacio entre cortes) pueden ofrecer una alternativa aceptable.
El uso de escáneres de 1,5 T sigue siendo suficiente para la detección de lesiones cerebrales en el momento del diagnóstico, siempre que las exploraciones sean de buena calidad y con una resolución espacial adecuada (es decir, una resolución en el plano de píxeles de ≤ 1 mm × 1 mm).
short time inversion recovery
(Tabla 2)
En aquellos pacientes que han presentado un SCA y su RM basal no demuestra la presencia de DIS y DIT, la RM cerebral debería repetirse tras 3-6 meses. Si tras esto, el diagnóstico de EM no puede establecerse, se deberá valorar repetir la RM cerebral de forma anual, con el fin de objetivar la aparición de nuevas lesiones.
lección
2. El uso de resonancia magnética para el diagnóstico de esclerosis múltiple
2.1. Introducción al diagnóstico y técnicas de detección
2.2. Caracterización de lesiones en la esclerosis múltiple
2.3. Recomendaciones técnicas y protocolos de detección
2.4. Indicación de resonancia magnética en el diagnóstico
3. El uso de la resonancia magnética en el pronóstico de la esclerosis múltiple
6. La medición del volumen cerebral
7. Técnicas avanzadas de resonancia magnética
7.1. Espectroscopia por resonancia magnética
7.2. Secuencias que detectan lesiones corticales: DIR, FLAIR 3D poscontraste
7.3. Secuencias que detectan acúmulo de hierro: T2*, SWAN
7.4. Secuencias por tensor de difusión (DWI)
8. Otras técnicas de neuroimagen
8.1. El uso de la tomografía por emisión de positrones (PET) en esclerosis múltiple
8.2. El uso de la tomografía de coherencia óptica (OCT) en esclerosis múltiple
x
CONCLUSIONES
BIBLIOGRAFÍA
LECTURAS recomendadas
AYUDA