CASO CLÍNICO 3
Comentario
En los últimos años, diversos biomarcadores moleculares del tumor se han asociado con el riesgo de padecer un evento tromboembólico venoso. Entre ellos, destacan la translocación ALK, ROS-1 o la mutación b-raf en cáncer de pulmón no microcítico, que se asocian a un incremento del riesgo de trombosis. Por el contrario, la mutación en IDH en gliomas se asocia a un perfil de bajo riesgo de ETV. Actualmente, la guía de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM) recomienda valorar la tromboprofilaxis ambulatoria en 2 contexto clínicos de alto riesgo muy definidos basados en una alteración molecular de la neoplasia, como son:
- Cáncer de pulmón avanzado con translocación ROS-1.
- Cáncer de pulmón avanzado con translocación ALK.
Ante el elevado riesgo de desarrollar ETV descrito con algunas de estas alteraciones moleculares (riesgo de ETV en torno al 30-50%), algunos autores han sugerido que la necesidad de emplear modelos predictivos en la selección de la tromboprofilaxis es más cuestionable y de entrada todos los pacientes serían candidatos en ausencia de contraindicación.
Por el momento, ninguno de estos biomarcadores se ha incluido en los modelos predictivos de riesgo publicados. Sería deseable analizar estos biomarcadores en conjunto con otros biomarcadores, especialmente los perfiles de riesgo genómicos del paciente (línea germinal), para poder completar la información genómica del paciente y del tumor relacionada con la ETV.
Queda por comprobar si estas alteraciones genómicas detectadas en otros tipos de tumor, por ejemplo otros tumores diferentes al cáncer de pulmón o gliomas, presentan el mismo riesgo de ETV y estaríamos entonces ante un marcador transversal del riesgo de ETV independiente de la localización tumoral.