Unidad de Memoria. Servicio de Neurología. Hospital de la Santa Creu i Sant Pau. Barcelona
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Ante un paciente con sospecha de deterioro cognitivo, es necesario realizar una anamnesis completa, la exploración neurológica, una prueba de imagen cerebral y una analítica sanguínea general que permita descartar causas tratables de deterioro cognitivo (como pueden ser el hipotiroidismo, la deficiencia de vitamina B12 o ácido fólico, ciertas infecciones, etc.). Posteriormente, hay situaciones concretas en las que los biomarcadores pueden resultar útiles para confirmar o descartar el diagnóstico clínico de sospecha (Tabla 1). Los biomarcadores sirven para mejorar, pero no reemplazar, la evaluación diagnóstica del deterioro cognitivo. Su uso debe ir siempre acompañado de un contexto clínico y de una interpretación conjunta. Para ello, el clínico debe comprender el significado de cada biomarcador, considerar sus limitaciones y tratar al paciente, no al biomarcador.
El desarrollo de los biomarcadores ha permitido avanzar en el diagnóstico de la EA desde la demencia hasta las fases prodrómicas y presintomáticas. Los marcadores del LCR permiten la detección patológica de los cambios años antes de la instauración de los síntomas cognitivos, con buena precisión, sensibilidad y especificidad, y tienen utilidad potencial en el diagnóstico preclínico. Sin embargo, el uso de biomarcadores para el diagnóstico de la fase preclínica de la EA solo está recomendado en el contexto de investigación, no en la clínica práctica. Por un lado, la presencia de biomarcadores solo indica que el proceso de la EA ha comenzado, pero no ha avanzado lo suficiente para provocar cambios cognitivos. De hecho, no hay certeza absoluta de que lo acabe haciendo.
Las indicaciones clínicas para el uso apropiado de la punción lumbar para el estudio de biomarcadores de EA en el LCR se detalla en la Tabla 1.
Antes de realizar una punción lumbar para estudiar biomarcadores de EA, hay que considerar las mismas potenciales contraindicaciones habituales para la realización de esta técnica en cualquier otro contexto: lesión ocupante de espacio cerebral con efecto masa o aumento de la presión intracraneal, toma de medicación anticoagulante o doble antiagregante, discrasias sanguíneas que se acompañen de un recuento de plaquetas < 50 × 109/L o un INR > 1,4, anomalía congénita de la columna o una infección en la zona de punción.