2. Estratificación del riesgo tromboembólico >> 2.1. Paciente oncológico médico ambulatorio en tratamiento con quimioterapia
2.1.5. Otros modelos predictivos de riesgo
Desde la publicación del modelo de Khorana, diferentes modelos han sido descritos y parece que pueden mejorar la capacidad de predicción del score de Khorana.
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El modelo de Pépin [14] publicado en 2016 analiza el valor de los biomarcadores de la hemostasia en la predicción del riesgo de ETV. Este modelo se basa en el modelo expandido de Viena, comentado previamente, que incluye P-selectina y D-dímero, más la adición de ADAMTS-13 y los niveles de F1 + F2. Los fragmentos de protrombina F1+2 se asocian con el riesgo de ETV en los pacientes con cáncer. ADAMTS-13 está asociado con el factor von Willebrand, que a su vez se asocia de forma independiente con el diagnóstico de ETV en pacientes con cáncer. Se compararon los 3 modelos, score de Khorana, score de Viena y el modelo de Pépin en un estudio de casos y controles. Se incluyeron 160 pacientes (20 pacientes con ETV y 140 sin ETV, 1 caso por 7 controles) y el 55% de los casos tuvo un evento sintomático. Se obtuvieron los siguientes resultados expresados en AUC: score de Khorana 0,49 (IC 95%: 0,34-0,65), Vienna CATS score 0,56 (IC 95%: 0,39-0,72) y Vienna CATS score más ADAMTS-13 y F1 + 2 0,71 (IC 95%: 0,56-0,85). En este estudio el score de Khorana no discriminó entre pacientes con y sin ETV. Este modelo no ha sido validado.
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Modelo ONKOTEV [15]: este score se desarrolló en una cohorte prospectiva que incluyó 843 pacientes con cáncer activo y diferentes tipos de tumor seguidos durante 12 meses. Una novedad significativa respecto a otros scores es la utilización de métodos de screening mediante ecografía Doppler de miembros superiores e inferiores durante el estudio y una valoración minuciosa de la TAC realizada al paciente más reciente. Se establece un nuevo modelo con 4 variables (Tabla 5).
La incidencia acumulada a 12 meses de ETV fue de 3,7, 9,7, 19,4 y 33,9% para las categorías de 0, 1, 2 y > 2 puntos, respectivamente, siendo estas diferencias estadísticamente significativas (Figura 2).
En esta misma cohorte se aplicó el score de Khorana obteniendo una incidencia de ETV a los 12 meses del 8,0% en la categoría de bajo riesgo, 9,2% en riesgo intermedio y 21,7% en el grupo de alto riesgo, demostrándose una limitada capacidad de predicción en las categorías de menor riesgo. El AUC tiempo dependiente fue significativamente superior para el score ONKOTEV en comparación con el score de Khorana a los 3 meses (71,9 vs. 57,9%; p = 0,001), 6 meses (75,4 vs. 58,6%; p < 0,001) y 12 meses (69,8 vs. 58,3%; p = 0,014). Un estudio portugués retrospectivo con 165 pacientes con cáncer de páncreas validó el score ONKOTEV, sugiriendo realizar tromboprofilaxis primaria a los pacientes con score ≥ 2 [16].
En 2023, se publicó por el mismo grupo de investigación el estudio ONKOTEV-2 [17]. Este estudio observacional se realizó en 3 centros europeos situados en Italia, Alemania y Reino Unido e incluyó una cohorte prospectiva de 425 pacientes ambulatorios con un diagnóstico histológico confirmado de tumor sólido que recibían terapia antitumoral. Se calculó la puntuación de ONKOTEV en cada paciente al inicio del estudio, con un seguimiento total de 24 meses. La incidencia acumulada del riesgo de desarrollar ETV a los 6 meses fue del 2,6% (IC 95%: 0,7-6,9%), 9,1% (IC 95%: 5,8-13,2%), 32,3% (IC 95%: 21,0-44,1%) y 19,3% (IC 95%: 2,5-48,0%), respectivamente, entre los pacientes con una puntuación ONKOTEV de 0, 1, 2 y superior a 2 (p < 0,001) (Figura 2). Aunque estos resultados suponen la segunda validación externa formal del modelo ONKOTEV, se debe señalar que la incidencia de ETV es superior en la categoría de 2 puntos que en la de > 2 puntos, lo que genera incertidumbre a la hora de trasladar su empleo a la práctica clínica (Figura 3).