< Lección 12. Trombosis venosa esplácnica

5. Trombosis venosa esplácnica asociada a cáncer >>

El tratamiento estándar de la trombosis asociada a cáncer era la HBPM desde hace al menos dos décadas, por lo que se había considerado que los pacientes con TVE asociada a cáncer debían ser tratados con HBPM de forma preferente. Los ACOD con actividad anti-Xa (apixabán, edoxabán y rivaroxabán) han demostrado ser igual de eficaces que la HBPM (se compararon con dalteparina) en los pacientes con trombosis asociada a cáncer, con la salvedad de inducir más hemorragias mayores o no mayores clínicamente relevantes, sobre todo localizadas en el tracto gastrointestinal superior (sobre todo cuando no se había extirpado el cáncer en ese tracto digestivo) y en el genitourinario (concretamente con edoxabán y rivaroxabán, no así con apixabán). Aunque la TVE no estaba representada en esos ensayos clínicos, se considera que se pueden extrapolar los resultados y la indicación en el tratamiento de la TVE, apoyado además en la publicación de cohortes de pacientes con TVE asociada a cáncer en tratamiento con ACOD con actividad anti-Xa con resultados solapables. Por lo tanto, se debe utilizar de preferencia la HBPM en los pacientes con tumores luminales gastrointestinales superiores y uroteliales, y ACOD con actividad anti-Xa en el resto siempre que no haya interacciones farmacológicas, quedando los AVK relegados a una tercera opción terapéutica [11].

Un aspecto más controvertido es la duración del tratamiento anticoagulante. En los casos de trombosis asociada a cáncer la duración mínima es de 6 meses, pudiendo prolongarse en el caso de pacientes con bajo riesgo de sangrado y alto de recidiva trombótica (aquellos con metástasis o que reciban quimioterapia). Dado que no hay ensayos clínicos específicos en pacientes con TVE asociada a cáncer, nuevamente se extrapolan las recomendaciones terapéuticas del tratamiento de la trombosis asociada a cáncer a los pacientes con TVE [11].

Una condición especial para algunos autores es la de la TVE asociada a una neoplasia mieloproliferativa, pues estas tienen un elevado riesgo de recidiva de TEV a pesar incluso de recibir tratamiento anticoagulante y citorreductor, por lo que en todos los casos debería mantenerse el tratamiento anticoagulante de forma indefinida [8]. En los casos en que haya signos evidentes de una trombosis crónica, como la presencia de una cavernomatosis portal, la indicación de anticoagulación es muy controvertida [12] y, en general, se debe evitar.