MÓDULO

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Lección 1. El papel actual de la evaluación clínica en el diagnóstico diferencial de la esclerosis múltiple
Susana Sainz de la Maza Cantero

Unidad de Esclerosis Múltiple. Servicio de Neurología. Hospital Universitario Ramón y Cajal. Madrid

Conclusiones

  • El proceso de diagnóstico diferencial en la EM empieza por determinar si los síntomas son consistentes con una enfermedad inflamatoria del SNC y excluir aquellas que no lo son. Una vez establecido el origen inflamatorio, debemos determinar si las manifestaciones clínicas son típicas o atípicas para la EM. En caso de que sean típicas, habrá que demostrar DIS y DIT (o, en su lugar, presencia de BOC restringidas al LCR) para diagnosticar de EM.
  • En la mayoría de los pacientes diagnosticados de EM, la presentación clínica inicial de la enfermedad es un episodio agudo de disfunción del SNC que suele implicar al nervio óptico, el troncoencéfalo/cerebelo o la médula espinal. También puede ser multifocal.
  • En los pacientes en los que el cuadro clínico sugiere una forma progresiva de la enfermedad, se deberán tener en cuenta otras enfermedades neurológicas que también cursan con un cuadro progresivo de disfunción visual, troncoencefálica/cerebelosa, medular y/o cognitiva.
  • Existen ciertas características clínicas atípicas para la EM que nos deben hacer sospechar patologías alternativas: enfermedades inflamatorias del SNC distintas a la EM, enfermedades inflamatorias sistémicas que pueden afectar al SNC y enfermedades del SNC de origen no autoinmune, como las de causa vascular, infecciosa, metabólica, genética y neoplásica.
  • El proceso de diagnóstico diferencial debe ser tan exhaustivo como cada caso particular requiera antes de establecer un diagnóstico definitivo. A todos los pacientes se les debe realizar una analítica completa, serologías, RM craneomedular y punción lumbar. En casos atípicos y según la sospecha diagnóstica, se deben realizar las pruebas complementarias necesarias para confirmar o descartar las entidades que procedan.