BIBLIOGRAFÍA
CASO CLÍNICO
LECTURAS
CONCLUSIONES
6
Ante cualquiera de los escenarios clínicos previamente descritos, se debe realizar:
El estudio del LCR permite además detectar alteraciones atípicas para la EM (p. ej., una concentración elevada de proteínas > 100 mg/dL, pleocitosis con > 50 células/mm3 o la presencia de neutrófilos, eosinófilos o células atípicas).
El resto de las exploraciones complementarias irán dirigidas a descartar o confirmar sospechas diagnósticas concretas, en función de los síntomas del paciente. Por ejemplo, ante una afectación atípica del nervio óptico o la médula espinal, será necesario determinar MOG-IgG y AQP4-IgG. La tomografía de coherencia óptica podría ser de utilidad en diferenciar una NO típica de EM de NO atípicas. Ante la sospecha de una enfermedad autoinmune sistémica, deberemos determinar diferentes autoanticuerpos (ANA, antifosfolípidos, anti-Ro/anti-La). Si sospechamos una neurosarcoidosis, será necesario evaluar la posible afectación pulmonar con una tomografía computarizada (TC) de tórax o una gammagrafía con galio. En casos de úlceras de mucosas que nos hagan sospechar una enfermedad de Behçet, será de utilidad el test de patergia. En pacientes con antecedentes epidemiológicos sugestivos de una infección concreta, deberemos realizar los análisis serológicos que la confirmen (por ejemplo, Borrelia burgdorferi si se ha producido una picadura de garrapata, HTLV-1 si hay mielitis en un paciente natural de una región endémica).