Disminución de la agudeza visual (AV).
Se trata de una mujer de 31 años que ingresa el 17 de diciembre de 2020 por pérdida de visión con el ojo derecho (OD) de una semana de evolución, así como dificultad para el reconocimiento de los colores. No presenta fiebre, cefalea ni otra focalidad neurológica. Este episodio le recuerda al que ya había presentado en 2015 en su país (Colombia), no filiado, consistente en pérdida de la visión en el OD y una resonancia magnética (RM) informada como “compresión por sinusitis del nervio óptico”, que recupera completamente tras el tratamiento con corticoides.
También en 2017 refiere un episodio de debilidad en la pierna izquierda, que recuperó sin secuelas y que fue interpretado como “estrés”. No se dispone de informes médicos de los episodios previos referidos.
Durante el ingreso en diciembre de 2020 se realiza:
Con el diagnóstico de neuritis retrobulbar izquierda de etiología no determinada, se trata con metilprednisolona 1 g/día intravenosa (i.v.) del 18 al 22 de diciembre de 2021, con mejoría de la función visual hasta la resolución.
El 26 de marzo de 2021, de nuevo presenta pérdida de visión (solo es capaz de ver formas y luces) asociado a dolor en el OI. Al ingreso, la AV en el OD era de 1, en el OI movimiento de manos, con DPAR en el ojo izquierdo. En el fondo de ojo tan solo se objetiva palidez papilar. Se repite el estudio con analítica con perfil inmunológico y serologías sin hallazgos relevantes, RM craneal sin otras anomalías que la conocida angulación de ambos nervios ópticos con líquido perineural, signos que se interpretan como hipertensión intracraneal en un contexto clínico compatible, y punción lumbar con bandas oligoclonales IgG negativas y presión de apertura de 21 cm H2O. Los nuevos PVE muestran latencias/amplitud de la P100 en el OI de 150 ms/1,5 µV y en el OD de 126 ms/7,6 µV. Se trata con 1 g/día de metilprednisolona del 6 al 8 de abril de 2021.
Se realiza por células HEK transfectadas el 21 de abril de 2021 la determinación de anticuerpos anti-AQP4, negativos, y anticuerpos anti-MOG, positivo débil. Se realiza otra determinación con igual técnica de anti-MOG y anti-AQP4 el 29 de junio de 2021, confirmándose un positivo débil de anti-MOG y negativo para anti-AQP4.
Con el diagnóstico de neuritis óptica recurrente bilateral asociada a anticuerpos anti-MOG, tras la actualización del calendario vacunal y con una determinación de la actividad de tiopurina metiltransferasa, se inicia el tratamiento con azatioprina en julio de 2021.
Seis meses más tarde, la paciente permanece estable neurológicamente con una AV de 0,9 en ambos ojos y con estabilidad del espesor de la capa de células ganglionares en la OCT.
Se trata de una paciente de 31 años, sin antecedentes de interés, con neuropatía óptica recurrente y afectación bilateral (3 brotes en 6 años). En el segundo episodio con afectación clínica unilateral (OD), la OCT de células ganglionares ya objetivaba una afectación bilateral subclínica. La RM craneal inicial y la realizada durante el tercer episodio no mostraron lesiones concluyentes de aspecto desmielinizante, aunque sí cambios en los nervios ópticos indicativos de atrofia con ampliación del espacio perineural bilateral. La ausencia de datos característicos de las neuritis ópticas de las enfermedades asociadas a anticuerpos anti-MOG (myelin-oligodendrocyte glycoprotein associated disorders –MOGAD–) en la RM podría deberse a técnicas no adecuadas (RM solo cerebrales). Dos estudios de LCR no mostraban bandas oligoclonales. En el diagnóstico diferencial se sospecha una hipertensión intracraneal por los hallazgos de la RM, no constatada mediante punción lumbar. Los anticuerpos anti-AQP4 fueron negativos y los anticuerpos anti-MOG positivo débil en las 2 determinaciones, los primeros realizados durante enfermedad activa (tercer episodio) pero tras 13 días de tratamiento con altas dosis de corticoides y los segundos 3 meses después sin enfermedad activa.
Los dos brotes valorados en nuestro centro cursaron con marcada afectación visual (visión de cuenta dedos en el primer episodio y de movimiento de manos en el segundo) y buena recuperación funcional tras la administración de corticoides a altas dosis (AV a los 6 meses de 0,9 en ambos ojos). Ante la recurrencia de los episodios, se prescribe tratamiento de mantenimiento con azatioprina, con buena evolución (aunque limitado tiempo de seguimiento).
En todo paciente con neuropatía óptica de predominio anterior, tendencia a la recurrencia, afectación bilateral, déficit visual grave en el nadir y buena recuperación posterior debe sospecharse neuritis óptica asociada a anticuerpos anti-MOG, los cuales deben realizarse durante la enfermedad activa, antes del tratamiento con corticoides u otros inmunosupresores y con técnicas celulares. De la misma forma, para aumentar la sensibilidad diagnóstica, debe realizarse un adecuado estudio de RM de órbitas.