5. Pruebas complementarias (Tabla 2)
5.1. Líquido cefalorraquídeo (LCR)
En torno al 10-15% de las MOGAD en niños y adultos presentan bandas oligoclonales (BOC) en el LCR, reflejando la ausencia de síntesis intratecal de anticuerpos anti-MOG. De estar presentes, suelen ser transitorias y restringidas a la fase aguda. Tampoco se observan diferencias significativas en otros parámetros del LCR entre niños y adultos. Algo más del 50% muestran leve pleocitosis de predominio mononuclear (mediana: 30-40 células/µL) y leve hiperproteinorraquia, alteraciones más frecuentes y de mayor grado durante los brotes y en los síndromes cerebrales y medulares .
5.2. Determinación de anticuerpos anti-MOG
Algunos estudios multicéntricos evalúan la reproducibilidad, sensibilidad y especificidad de las distintas técnicas empleadas en la detección en suero de anticuerpos anti-MOG . Las técnicas celulares, preferiblemente con células vivas a fijadas en formaldehído, son más sensibles, específicas y reproducibles. Muestran una excelente concordancia (96%) para casos positivos y negativos, pero baja para los casos borderline. La sensibilidad y la especificidad, solo evaluadas en investigación, se sitúan entre el 90-94% y el 95-97%, respectivamente.
El método empleado es muy importante, la sensibilidad es menor si se utiliza MOG expresado en células fijadas en formaldehído, probablemente porque se altera la estructura nativa de la MOG, disminuyendo su reconocimiento por los anticuerpos . La especificidad aumenta si se emplean anticuerpos secundarios específicos de IgG1 . Las técnicas basadas en células que retienen la proteína MOG humana en su estructura terciaria plegada son las recomendadas para la detección de anticuerpos anti-MOG en la práctica clínica. El ELISA y el Western blot son menos específicos con mayor tasa de falsos positivos por detección de anti-MOG en individuos sanos y en una amplia variedad de presentaciones clínicas, entre ellas la EM .
Se recomienda utilizar suero en lugar de LCR, dado que los IgG anti-MOG son de síntesis periférica principalmente. Las muestras deben ser enviadas a 4 °C o en hielo seco si no llegan al laboratorio en 1-2 días. La concentración de anticuerpos anti-MOG y la sensibilidad de los test dependen de la actividad de la enfermedad (mayor en los brotes) y del tratamiento (menor si hay tratamiento inmunosupresor como corticoides, plasmaféresis, inmunoglobulinas y depletores de células B). Se deben realizar durante la fase aguda o tras 1 a 3 meses del tratamiento inmunosupresor .
Aunque se ha descrito relación entre la desaparición de los anticuerpos anti-MOG tras un brote inicial y la enfermedad monofásica, los datos son insuficientes a largo plazo para establecer recomendaciones terapéuticas firmes. Se ha descrito seroconversión transitoria relacionada con corticoides, plasmaféresis u otro tratamiento inmunosupresor (o espontánea) en pacientes con enfermedad recurrente. Estas observaciones, junto con la variabilidad en la concentración de anti-MOG y en la sensibilidad de los test dependiendo de los factores antes referidos, hace imprescindible la monitorización del seroestatus del paciente a más largo plazo antes de hacer un diagnóstico de enfermedad monofásica .
5.3. Resonancia magnética (RM)
5.3.1. Resonancia magnética cerebral
Los hallazgos en la RM cerebral en las MOGAD dependen de la edad. En torno a un 70% de los niños con MOGAD tiene alteraciones en la RM cerebral. El patrón más frecuente (40-50%) es la EMAD, caracterizada por lesiones cerebrales grandes (más de 2 cm de diámetro), bilaterales y asimétricas, supratentoriales en la SB y en la sustancia gris (SG) profunda y subcorticales. Son hiperintensas en T2, mal delimitadas, pueden mostrar captación de gadolinio (Gd) y generalmente presentan una completa resolución en los meses siguientes (Figura 3 A, C y D). Lesiones mal delimitadas y difusas en el tronco y el cerebelo pueden estar presentes, de forma aislada o acompañando a otras lesiones de EMAD (Figura 3 E, F, G y H) . Otros fenotipos clínicos y radiológicos recientemente descritos y más infrecuentes son la leucodistrofia (lesiones extensas confluentes y simétricas de la SB profunda) y la encefalitis autoinmune con afectación cortical uni- o bilateral y de la SG profunda (Figura 3B).
En los adultos , la RM cerebral es normal en dos tercios de los pacientes o muestra lesiones inespecíficas subcorticales asintomáticas. Algunos pacientes presentan lesiones infratentoriales, con predilección por el tronco y el cerebelo, generalmente extensas y difusas, hiperintensas en T2 y con captación irregular de Gd, que pueden ser asintomáticas (Figura 3 E, F, G y H), generalmente en combinación con NO o MT, rara vez aisladas (sobre un 5%) . Es infrecuente el patrón de EMAD y encefalitis cortical con lesiones como las descritas en los niños.
Es excepcional la presencia de lesiones características de EM (ovoideas, periventriculares, en las fibras en U, etc.) o de localizaciones específicas de las NMOSD.
5.3.2. Resonancia magnética de órbita
Los hallazgos en la RM de la NO asociada a anticuerpos anti-MOG son generalmente bastante reproducibles y mejor visualizados en una RM realizada con protocolo adecuado para el estudio de órbita (multiplanar, secuencias T1 y T2 con supresión y saturación grasa, T1 poscontraste). Consisten en lesiones hiperintensas en T2, extensas, que afectan predominantemente al segmento anterior e intraorbitario con respeto en general del quiasma y del área retroquiasmática, a diferencia de la afectación de las NMOSD. Es frecuente la presencia de edema e inflamación del nervio y la captación de Gd de la vaina del nervio y de la grasa orbitaria que le rodea, dato distintivo de la EM y las NMOSD. La afectación radiológica es bilateral en un alto porcentaje de los pacientes (25-80%) (Figura 4).
5.3.3. Resonancia magnética de médula
En la médula espinal el patrón más característico es el de una MLE (en torno al 70%). Consiste en una lesión hiperintensa en T2, de más de 3 cuerpos vertebrales y más del 50% en un corte transversal (Figura 5A), indistinguible de las lesiones de las NMOSD. Hallazgos distintivos de las mielitis por anti-MOG son la localización en el cono medular (más infrecuente en la EM y rara en las NMOSD) y la presencia de una lesión hiperintensa-T2, lineal y central en los cortes sagitales, que dibuja la sustancia gris en los cortes transversales en forma de H (Figura 5 B y C). Las lesiones medulares cortas son más frecuentes que en las NMOSD. La captación de contraste en la fase aguda suele ser heterogénea y mal delimitada, y puede asociar realce meníngeo y nodular .