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BIBLIOGRAFÍA
CASO CLÍNICO
LECTURAS
CONCLUSIONES
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En los últimos años, con la aparición de los tratamientos biológicos para las enfermedades autoinmunes y las neoplasias, que producen inmunidad celular, la LMP se ha asociado a otras enfermedades, como por ejemplo la EM.
El primer tratamiento para la EM asociado a la LMP fue natalizumab, por su efecto inhibidor de las alfa 4 integrinas que evitaba la migración de los linfocitos activados a través de la barrera hematoencefálica. Sin embargo, en los últimos años, casos de LMP han sido descritos en relación con otras terapias utilizadas en la EM, como por ejemplo fingolimod, dimetilfumarato u ocrelizumab. En el caso de estos pacientes, la supervivencia es mejor que en los pacientes VIH y va asociada a la retirada del fármaco y la recuperación de la inmunidad celular.
Desde el punto de vista de la neuroimagen, la LMP en la RM también supone en muchas ocasiones un reto para el diagnóstico diferencial de la EM y se caracteriza por la presencia de lesiones confluentes y asimétricas en la sustancia blanca, con una predilección por las fibras en U con poco efecto de masa (incluso en lesiones de gran tamaño) y, en el caso de LMP en EM, puede afectar también al cuerpo calloso.
Tradicionalmente, no hay captación significativa de contraste, pese a que esta puede darse al producirse un SIRI o síndrome de reconstitución inmune tras suspenderse el tratamiento inmunosupresor o iniciarse la terapia antirretroviral en el caso de pacientes VIH (Figura 9).
La neuroimagen suele mostrar lesiones difusas periventriculares de la sustancia blanca (afectando de manera predominante a la sustancia blanca central), sin efecto masa o captación de contraste; se asocia de manera preeminente a importante atrofia cerebral (Figura 10).
Debe realizarse el diagnóstico diferencial con la EM, pero sobre todo con la LMP, pues con esta última comparten muchas características radiológicas, como el hecho de ser lesiones de la sustancia blanca confluentes, sin efecto masa significativo ni captación de contraste; sin embargo, en el caso de la LMP, las lesiones son más periféricas y asimétricas y, en el caso de la encefalopatía por VIH, más centrales y simétricas.