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5. Formas de presentación clínica. Complicaciones
La trombosis asociada a catéter se desarrolla más frecuentemente durante las primeras semanas tras su colocación, aunque puede aparecer en cualquier momento, generalmente en relación con su manipulación. La vena yugular interna es la más frecuentemente afectada en pacientes portadores de CVC, mientras que las venas braquial, axilar y subclavia son las más afectadas en pacientes portadores de PICC.
El espectro clínico asociado a la presencia de trombosis asociada a CVC es muy amplio (Tabla 6), siendo lo más frecuente que curse de forma silente o asintomática, probablemente por la naturaleza no oclusiva en la mayoría de los casos y cuyo significado clínico es incierto. En hasta un 25% de los casos se detectan únicamente signos de disfunción del catéter.
En pacientes con TVP oclusiva sintomática las manifestaciones clínicas son variables dependiendo de la localización, la extensión y de la velocidad de instauración de la trombosis (rápida o insidiosa), de manera que permita o no el desarrollo de circulación colateral. En muy raras ocasiones la trombosis puede ser masiva y poner en riesgo vital al paciente por colapso circulatorio en forma de síndrome de vena cava superior trombótico o de trombosis de cavidades cardiacas derechas.
En ocasiones, los síntomas son debidos al desarrollo de complicaciones como la tromboflebitis séptica concomitante o de tromboembolismo pulmonar (TEP), que ocurre en hasta un 15% de pacientes si consideramos eventos incidentales y sintomáticos [13], aunque mucho menor (2,8%) si consideramos TEP sintomático según los datos de una revisión sistemática [14].
A largo plazo, se pueden desarrollar síntomas de síndrome postrombótico (SPT) en el 0-70% de los pacientes, con una incidencia media del 15% [15,16] debido a la mala recanalización del trombo que condiciona dificultad para el flujo vascular y daño persistente de las válvulas venosas.