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1. Concepto y epidemiología de la enfermedad tromboembólica venosa incidental
La enfermedad tromboembólica venosa (ETV) incidental es un problema creciente en los pacientes con cáncer. Se trata de aquella ETV diagnosticada en estudios de diagnóstico por imagen realizados por razones distintas a la sospecha de ETV –por ejemplo, tomografía computarizada (TC) para la estadificación del cáncer–. El hecho de que sea incidental no implica que se trate siempre de una ETV asintomática, ya que es frecuente que, tras conocer el diagnóstico, se objetiven síntomas/signos en la anamnesis dirigida a posteriori. Aunque la ETV incidental puede ser verdaderamente asintomática, hasta dos tercios de los pacientes afectados refieren síntomas como tos y disnea, o signos sugestivos de una potencial trombosis venosa profunda (TVP) [1][2][3][4].
Las ETV incidentales se diagnostican principalmente por una TC solicitada para la estadificación inicial, la evaluación de la respuesta al tratamiento o la vigilancia de rutina sin tratamiento contra el cáncer. Aunque estas TC no representan las pruebas de imagen estándar para el diagnóstico de ETV (es decir, ecografía de compresión para TVP, angiografía pulmonar por TC o gammagrafía pulmonar de ventilación/perfusión para la embolia pulmonar –EP–), la alta resolución de la TC moderna, junto con los medios de contraste de alta concentración, permiten la detección de ETV incluso en una TC de rutina.
La ETV incidental representa actualmente hasta el 50% de todos los eventos de ETV en pacientes con cáncer en algunos estudios retrospectivos y es probable que aumente aún más con las mejoras de las técnicas de imagen. La forma más frecuente de presentación de la ETV incidental es la EP. La mayoría de los estudios de ETV incidental publicados incluyen prácticamente al 100% de los pacientes con EP incidental con o sin TVP concomitante.
En un amplio metaanálisis reciente, que incluyó 12 estudios con un total de 28.626 pacientes oncológicos en los que se había realizado una TC de estadificación, se identificaron 963 casos de EP incidental. La frecuencia global de EP incidental en pacientes con cáncer fue del 3,36% –intervalo de confianza (IC) del 95%: 3,15-3,57– [5]. La frecuencia más alta se dio en los pacientes con cáncer de próstata (8,59%; IC 95%: 3,74-13,44), seguido del carcinoma hepatobiliar (6,07%; IC 95%: 3,09-9,05) y del cáncer de páncreas (5,65%; IC 95%: 3,54-7,76). Las frecuencias más bajas se identificaron en los pacientes con tumores de órganos reproductores masculinos (0,79%; IC 95%: 0,21-1,37) y enfermedades hematológicas (1,11%; IC 95%: 0,74-1,48).
En otros estudios previos, se objetiva EP incidental o no sospechada en el 1 al 5% de los casos de TC programadas realizadas en pacientes con cáncer por razones distintas a la sospecha de EP [6], que representa aproximadamente la mitad de las EP diagnosticadas en oncología [7][8][9][10].
La prevalencia de ETV incidental parece variar ampliamente de menos del 1 al 15% o más y, como se ha comentado, la mayoría de los estudios incluyen EP incidentales [3][10][11][12][13][14][15][16][17][18]. Esta gran variación probablemente se deba a diferencias en las poblaciones de estudio (tipo y estadio del tumor, etc.), a la frecuencia y al tipo de pruebas de imagen utilizadas, y a la lectura simple versus doble de las exploraciones de diagnóstico [2].
Aproximadamente, el 60% de todas las EP incidentales afectan las arterias principales o lobares, aunque esto varía según los estudios. Hasta en un tercio de los casos la afectación pulmonar es bilateral.
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