En el 2006 se modificaron (Tabla 1). En estos, igualmente se seguía considerando como criterios obligados que el paciente hubiera presentado afectación de nervio óptico y la médula, y además debía cumplir 2 de 3 criterios de apoyo: RM craneal inicial normal o que no cumpliera criterios para EM, lesión medular que abarcara al menos 3 segmentos vertebrales contiguos y seropositividad para IgG-AQP4. Estos criterios revisados resultaron estar asociados a una mayor especificidad (83,3 vs. 25%) y a un mayor valor predictivo positivo y negativo, aunque con una sensibilidad levemente menor (87,5 vs. 93,7%) . Sin embargo, aquellos pacientes con formas parciales o que podrían constituir el debut de la enfermedad –mielitis transversa recurrente sin NO o NO recurrente sin mielitis, pero con anticuerpos positivos– quedaban excluidos del diagnóstico con estos criterios.
Así, en 2007 (Tabla 2) se acuñó el término de NMOSD para hacer referencia precisamente a estas formas parciales o inaugurales que fueran positivas para IgG-AQP4 pero que no cumplieran los criterios diagnósticos de 2006, por lo que durante un tiempo convivieron los términos NMO (pacientes que hubieran presentado NO y mielitis y 2/3 criterios de 2006) y NMOSD (pacientes con formas parciales que tuvieran IgG-AQP4 pero no llegaran a cumplir los criterios de 2006 por ser forma inaugural o incompleta o presentar clínica diferente de nervio óptico y médula) .
Esta distinción finalizó cuando, en 2015, un panel internacional de expertos formuló unos nuevos criterios (Tabla 3), actualmente vigentes, donde se aunaron los términos NMO y NMOSD en un solo término, NMOSD, y donde los criterios diagnósticos se separaron en función de la presencia/ausencia del anticuerpo IgG-AQP4.
De acuerdo con estos criterios, aquellos pacientes seropositivos para IgG-AQP4 deben haber presentado al menos 1 episodio clínico de los considerados nucleares, esto es, una NO, una mielitis, un síndrome del área postrema, un síndrome clínico diencefálico, un síndrome troncoencefálico agudo o un síndrome cerebral sintomático, para establecer el diagnóstico de NMOSD.
Los criterios para diagnosticar pacientes NMOSD seronegativos para IgG-AQP4 o con serostatus desconocido son más exigentes, dado que se requiere que el paciente haya presentado al menos 2 episodios nucleares con criterios de diseminación en el espacio y que al menos 1 de los episodios sea una NO, una mielitis o un síndrome del área postrema. No solo basta con esto, sino que además, en función de los episodios nucleares, deben cumplirse unas características de imagen adicionales. Estos criterios son aplicables también a la NMOSD pediátrica.
lección
x
CONCLUSIONES
BIBLIOGRAFÍA
CASO CLÍNICO
LECTURAS
6