Mód.
I
Lección 4. Mecanismos inmunológicos y fisiopatología
Dra. Julia Sabín Muñoz, Dra. Irene Moreno Torres
Título
Experto en Esclerosis Múltiple
Ayuda
conclusión
BIBLIOGRAFÍA
caso clínico
lecturas
links
lección
2. Papel de la respuesta inmune innata
en la esclerosis múltiple
3. Papel de la respuesta inmune adaptativa en la esclerosis múltiple
3.1. Papel de los linfocitos T
en la esclerosis múltiple
3.2. Papel de los linfocitos B
en la esclerosis múltiple
4. Concierto entre inmunidad
innata y adquirida
5. Activación astro- y microglial,
estrés oxidativo, excitotoxicidad
y neurodegeneración
6. Reparación tisular y plasticidad
7. Fisiopatología del daño mielínico
y correlación con los síntomas
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Caso clínico
Acude a nuestra consulta, derivada desde el médico de Atención Primaria, una paciente femenina de 25 años. Como único antecedente a destacar, sufre de hipotiroidismo desde hace unos 3 años, que suplementa de forma adecuada. Sufre migrañas de manera muy esporádica. Nacida de un embarazo y un parto normales, sin incidencias llamativas a lo largo de la edad pediátrica, salvo las habituales. Tiene una prima paterna de unos 36 años que fue diagnosticada de esclerosis múltiple (EM) hace unos 5 años, en tratamiento y estable.
El motivo de la derivación es que desde hace unas 3 semanas la paciente refiere visión borrosa monocular izquierda. Inicialmente, se atribuyó este síntoma a su migraña, ya que apareció en el contexto de una de sus crisis habituales; sin embargo, tras desaparecer el dolor de cabeza ha persistido la alteración visual, incluso con leve empeoramiento y con un dolor residual localizado a nivel del ojo que presenta desde entonces. Ha acudido a 2 oftalmólogos que, tras una valoración exhaustiva, no han identificado causa aparente para su afección.
En nuestra consulta rehacemos la anamnesis nuevamente y parece que hace 2 años presentó un episodio de adormecimientos en ambos pies, de unas 2 semanas de duración, sin déficit motor ni alteración esfinteriana, al que no dio mayor importancia. En la exploración, además de una agudeza visual (AV) disminuida en el ojo izquierdo (20/40) con una alteración llamativa en las láminas de bajo contraste, presenta una hiperreflexia asimétrica a expensas de ambos miembros inferiores y un signo de Babinski derecho.
Tras la realización del estudio pertinente, se pone de manifiesto la presencia de numerosas lesiones de sustancia blanca, supra- e infratentoriales de predominio periventricular, algunas de ellas hipointensas en secuencias T1 sugestivas de agujeros negros y cierto grado de atrofia; 2 lesiones presentan aspecto tumefacto y presentan realce tras la administración de gadolinio. Varias lesiones también presentes a nivel medular cervical. El estudio de líquido cefalorraquídeo (LCR) muestra la presencia de bandas oligoclonales (BOC) de IgG e IgM. Los potenciales visuales están alterados a nivel bilateral. Tanto la historia clínica como las pruebas paraclínicas y los antecedentes familiares permiten establecer el diagnóstico de una EM de tipo recidivante-remitente (RR) y se decide el inicio del tratamiento.
(Pulse en la pregunta para ver la respuesta)
En esta paciente coexisten lesiones en diferentes estadios evolutivos. ¿Qué podríamos encontrar a nivel histológico si pudiéramos analizar sus lesiones?
Un dato interesante es el hecho de que nuestra paciente presente como antecedentes patológicos una enfermedad autoinmune (hipotiroidismo) y un familiar de segundo grado afecto de la enfermedad, datos que ya deben ponernos alerta.
Como hemos estudiado en la lección, las lesiones desmielinizantes agudas son el marcador fisiopatológico más característico de la enfermedad y en esta paciente encontraríamos placas de desmielinización aguda, con sus componentes celulares característicos: infiltrados perivenulares compuestos fundamentalmente de neutrófilos, macrófagos activados y fundamentalmente linfocitos T y B activados, así como citocinas proinflamatorias y otros mediadores de la inflamación como las Ig y el complemento. Sin embargo, también encontraríamos, además de este típico infiltrado inflamatorio constituyente de las placas de desmielinización, axones desmielinizados y disfuncionales junto a otros remielinizados, pero recubiertos de una mielina con unas características diferentes a las normales, menos compacta y funcional. Dado que el proceso degenerativo axonal está presente desde fases iniciales, es probable que existan axones degenerados, seccionados o con un diámetro incrementado, signos de degeneración axonal.
Aparentemente solo ha tenido 2 episodios clínicos, uno de ellos poco relevante por el que no consultó. En la exploración no hay déficits importantes salvo los relativos al brote actual. Sin embargo, existe una extensa afectación en el estudio de imagen, incluso con datos de atrofia y agujeros negros. ¿Cómo podría explicarse esta discordancia?
La edad y el tiempo de evolución de la enfermedad son ambos factores que juegan un papel importante a favor de la escasa repercusión clínica del proceso patológico subyacente. Existe, como sabemos, un potencial remielinizador en todos los individuos, incluidos los pacientes con EM, aunque en ellos esta capacidad esté disminuida por factores intrínsecos, por lo que tras cada una de las agresiones inflamatorias desmielinizantes el sistema nervioso central (SNC) es capaz de restaurar parte de esta mielina perdida mediante mecanismos en los que se estimula la migración y diferenciación de las células progenitoras de oligodendrocitos (OPC). No obstante, la mielina formada de esta manera no tiene las características ni la calidad de la original. Igualmente, el propio proceso desmielinizante hace que los axones neuronales queden desprotegidos y expuestos al ambiente inflamatorio, perdiendo el soporte trófico natural que les proporciona la mielina, lo que va a inducir una serie de cambios iónicos que conllevan una menor eficacia energética y capacidad de respuesta, lo que conduce a la larga a un proceso de degeneración de estos axones. En las fases iniciales de la enfermedad y en pacientes jóvenes, la capacidad de compensar los déficits es superior, ya que, por un lado, el propio proceso inflamatorio supone un estímulo positivo a la remielinización, que se va perdiendo con el paso de los años por el proceso de la senescencia inmunológica; por otro lado, el propio envejecimiento y el acúmulo de daño axonal hacen que las células implicadas en el proceso de formación de nueva mielina desaparezcan o sean menos capaces de llevar a cabo esta función. Esto es lo que motiva la discapacidad a largo plazo y la discordancia inicial que puede existir entre la afectación radiológica y clínica de los pacientes. No obstante, en contra de ser un dato tranquilizador, debe ponernos en alerta, ya que la presencia de una afectación tan importante en las pruebas de imagen debe hacernos pensar en que el proceso inflamatorio subyacente es muy intenso y el tiempo disponible hasta que los sistemas de compensación claudiquen puede ser corto, por lo que debemos plantearnos terapias de alta eficacia y rápidas.
La presencia de BOC de IgG e IgM ¿cree que tiene importancia pronóstica en esta paciente?
La presencia de BOC de IgG y especialmente de IgM no solo son marcadores diagnósticos de la enfermedad, ya que indican la presencia de una síntesis intratecal de inmunoglobulinas que en condiciones normales no debería estar presente, debida a la expansión clonal de las células inmunes autorreactivas en el SNC, al que han accedido a través de una barrera hematoencefálica (BHE) deteriorada por el propio proceso inflamatorio, sino que además son indicadores de un curso más agresivo de la enfermedad y mayor discapacidad futura en un menor tiempo de evolución de la enfermedad.
¿Sería una buena candidata para plantear, aunque sea de manera experimental, algún tipo de terapia regenerativa?
Como ya hemos visto, uno de los estímulos más potentes positivos que activan el proceso de remielinización es el propio estímulo inflamatorio; la edad también es un punto a favor de esta paciente, por lo que este sería el momento idóneo para, además de iniciar una terapia modificadora de la enfermedad de alta eficacia, plantear algún tipo de terapia regenerativa que potencie su capacidad intrínseca de remielinización.
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2. Papel de la respuesta inmune innata en
la esclerosis múltiple
3. Papel de la respuesta inmune adaptativa en
la esclerosis múltiple
3.1. Papel de los linfocitos T
en la esclerosis múltiple
3.2. Papel de los linfocitos B
en la esclerosis múltiple
4. Concierto entre inmunidad
innata y adquirida
5. Activación astro-
y microglial, estrés oxidativo, excitotoxicidad
y neurodegeneración
6. Reparación tisular
y plasticidad
7. Fisiopatología del daño mielínico y correlación
con los síntomas
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