2. Evidencias de los anticoagulantes orales de acción directa en pacientes con cáncer>>
2.4. Estudios retrospectivos con datos de más de 6 meses
Bott-Kitslaar et al. [11] analizaron retrospectivamente un registro de pacientes (con o sin cáncer) tratados con ACOD. El objetivo primario de eficacia fue el tromboembolismo venoso o arterial sintomático, mientras que el objetivo primario de seguridad fue la hemorragia mayor. De los 404 pacientes del estudio, 296 fueron tratados con rivaroxabán y solo 118 tenían cáncer. Después de un seguimiento medio de 1,36 ± 0,5 años, las tasas de recurrencia de ETV y hemorragia mayor fueron de 3,3 y 2,5%, respectivamente. En 2017, se realizó otro estudio retrospectivo de pacientes con cáncer y ETV que fueron tratados con rivaroxabán (n = 41) [12]. El objetivo del estudio fue comparar la eficacia, la seguridad y el coste de rivaroxabán. Durante una mediana de seguimiento de 5,5 meses, hubo un 12,2 y un 12,2% de hemorragias no mayores y de ETV recurrente, respectivamente. En 2017, Pignataro et al. [13] analizaron la experiencia de un solo centro con rivaroxabán en 400 pacientes con cáncer y ETV. La mediana de tratamiento anticoagulante fue de 118 días y durante el seguimiento (hasta 12 meses) hubo un 3,25% de ETV recurrente y un 5,5% de hemorragias graves.
Chai-Adisaksopha et al. [14] realizaron un subanálisis del registro RIETE (Registro Informatizado de Enfermedad TromboEmbólica) para investigar, en los pacientes con cáncer y ETV, las tasas de ETV recurrente y hemorragias graves que ocurren después de los primeros 6 meses de tratamiento anticoagulante. Para ello, realizaron un estudio de propensión comparando a 482 pacientes tratados con HBPM frente a 482 pacientes con características clínicas similares (mediante apareamiento) que recibieron AVK. En comparación con el grupo de AVK, los del grupo de HBPM tuvieron tasas similares de TVP recurrente (RR = 1,41; IC del 95% = 0,68 a 2,93), TEP recurrente (RR = 0,73; IC del 95% = 0,34 a 1,58) y hemorragia grave (RR = 0,96; IC del 95% = 0,51 a 1,79). Una limitación importante e inherente a este estudio es que la información sobre la anticoagulación extendida solo estuvo disponible en 1.464 pacientes (de los 4.460 pacientes con cáncer incluidos en el registro), de los cuales 964 se incluyeron en el análisis de propensión. Otra limitación es que el análisis de propensión no excluye la presencia de factores de confusión residuales, lo que puede llevar a un sesgo. A este respecto, debe tenerse en cuenta que los clínicos tendemos a mantener la HBPM en pacientes más complejos, lo que puede dar lugar a un sesgo que solo puede resolverse mediante un ensayo clínico. Además, el número de pacientes censurados debería haberse tenido en cuenta para comparar las características de los pacientes que fueron seguidos menos de 6 meses vs. > 6 meses de seguimiento (la Tabla 3 resume las principales características de estos estudios).
Dos estudios retrospectivos se han centrado en los hallazgos de las bases de datos estadounidenses Humane [15] y de pacientes asegurados [16]. Aunque se obtuvieron datos de la vida real que compararon HBPM, warfarina y rivaroxabán en un gran número de pacientes, hay algunas limitaciones relevantes que merece la pena comentar. En el estudio de Streiff et al. [15], la mediana de la duración del tratamiento fue corta, especialmente en el grupo de HBPM (solo un mes). En el estudio de Khorana et al. [16], la duración media de la anticoagulación fue de 3,6, 4,0 y 2,0 meses para los pacientes que realizaron tratamiento con rivaroxabán, warfarina y HBPM, respectivamente. En este sentido, no se pueden sacar conclusiones firmes de estos datos, especialmente en lo que respecta a periodos más allá de 6 meses.
En 2020, se publicó el estudio USCAT, un estudio retrospectivo del grupo francés que evaluó a pacientes que habían recibido tratamiento anticoagulante durante 6 meses y en el que se planteaba continuar dicho tratamiento (n = 348) [17]. Entre el periodo de 6-12 meses hubo un 5,7% de ETV recurrente, un 5,1% con hemorragia clínicamente relevante y un 2,7% de hemorragias mayores. Asimismo, observaron que los pacientes con cáncer de pulmón y de colon presentaron un mayor porcentaje de recurrencias (14,3 y 6%, respectivamente), mientras que el cáncer de colon presentaba el mayor porcentaje de hemorragias mayores (6%).