< Lección 4. Profilaxis y tratamiento del tromboembolismo venoso asociado a cáncer en pacientes con sangrado activo o historia reciente de sangrado

1. Introducción >>

1.2. Modelos de predicción del riesgo de sangrado

Se han propuesto herramientas de predicción del sangrado mayor en pacientes con tromboembolismo venoso con el fin de ayudar a los clínicos en la estimación del riesgo individual. Algunas están limitadas al tratamiento inicial [7] y otras durante el periodo de largo plazo [8-11]. Los panelistas de la ACCP en sus guías de práctica clínica proponen un score para categorizar a los pacientes según su riesgo de sangrado y no recomienda la anticoagulación a largo plazo en los pacientes con elevado riesgo de sangrado [1]. En un estudio de validación reciente realizado en una cohorte de 2.263 pacientes en un registro italiano, se ha encontrado que más de la mitad de los pacientes estaban en la categoría de alto riesgo y una mayor proporción de estos pacientes recibían anticoagulantes más de 1 año comparados con los de bajo riesgo. La incidencia de sangrado en los primeros 90 días fue del 3,0% y después de 1,2%/año y similar en las 3 categorías [12].

Existen otras escalas de riesgo como VTE-BLEED, la escala RIETE e incluso la escala HAS-BLED, aplicadas a la predicción del riesgo de sangrado en los pacientes con tromboembolismo venoso, aunque su utilización no es general ni están validadas en ensayos clínicos o con fármacos recientes. Tampoco parece que sean capaces de identificar a los pacientes de alto riesgo de sangrado. En esta situación, lo que sí es posible es escoger el fármaco óptimo a la dosis adecuada y buscar y corregir los factores de riesgo modificables [13-14].

Recientemente, se ha publicado una revisión sistemática y metaanálisis con el fin de identificar factores de riesgo de trombosis y de hemorragia, y su peso en pacientes médicos hospitalizados [15]. En cuanto a la hemorragia, se evaluaron 3 estudios que incluían 160.142 pacientes. Se investigaron 17 factores candidatos y se encontró asociación entre 15 características y la hemorragia. En 6 la asociación fue más robusta, con OR superior a 2: obesidad mórbida (índice de masa corporal –IMC– ≥ 40 kg/m2), anemia como motivo de ingreso, ulcus gastroduodenal, anemia, rehospitalización y estado crítico. Algunos de estos factores no se consideran habitualmente en los modelos de evaluación de riesgos.