< Lección 4. Profilaxis y tratamiento del tromboembolismo venoso asociado a cáncer en pacientes con sangrado activo o historia reciente de sangrado

2. Categorización de la hemorragia >>

2.1. Pacientes con hemorragia leve o no mayor clínicamente relevante

No existen estudios dirigidos a valorar la mejor opción en caso de sangrado leve o clínicamente relevante no mayor (CRNM) en pacientes con tromboembolismo venoso agudo. El riesgo de recurrencia y la mortalidad por trombosis en ausencia de tratamiento anticoagulante son elevados. Ante este tipo de sangrado, las guías recomiendan evaluación de riesgos y manejo cuidadoso.

Estos pacientes serían aquellos que presentan CRNM (según la ISTH) o BARC tipos 1 o 2. En general, podrá continuarse con la anticoagulación con seguimiento estrecho para detectar precozmente un posible agravamiento de la hemorragia.

Es recomendable aplicar medidas generales de prevención y tratamientos locales. Por ejemplo, en caso de epistaxis, taponamientos nasales y control de la presión arterial si es elevada. En caso de hemoptisis, se puede atenuar la tos con fármacos antitusígenos. En sangrados orales, de los genitales femeninos o de mucosas en general, los antifibrinolíticos tópicos suelen ser útiles y suficientes.

Las hemorragias urinarias pueden ser difíciles de controlar en pacientes anticoagulados debido a la presencia fisiológica de urocinasa en la orina y a que el propio flujo de la orina y la movilidad de las vías urinarias dificulta la hemostasia local. En ocasiones puede ser preciso recurrir a procedimientos endoscópicos. Una posible complicación del sangrado urinario es la obstrucción de las vías urinarias. En los sangrados urinarios no se recomiendan antifibrinolíticos porque podrían favorecer la obstrucción.

Medidas generales como el reposo relativo, el control de la presión arterial, evitar esfuerzos o maniobras de Valsalva (antieméticos y laxantes si fuera necesario) pueden evitar el empeoramiento o la recidiva del sangrado.